miércoles, 20 de octubre de 2010

Entschuldigung...

Desde un determinado punto de mi vida hasta estos días, he tratado de vivir siempre en el camino correcto; sin equivocarme, sin hacer daño a los demás, siempre perdonando ofensas y ofreciendo oportunidades. He vivido y puedo vanagloriarme de nunca haber llegado a la violencia o a momentos donde la ira ciega a la persona. He resistido cada cosa estóicamente y para toda ocasión he estado dispuesto a sonreir a cada momento a pesar del momento aciago.

Trato de ser justo para todos, inclusive si ello puede perjudicarme. Intento siempre compartir mi felicidad con el resto, tanto material como espiritual, estoy abierto a escucharte si tienes problemas y si puedo ayudarte lo haré sin reparo alguno.

Intento reparar las atrocidades que hice.

Sí. En algún momento de mi vida no lo hice todo bien.
Era tan joven y demasiado curioso con determinados temas y tenía facultades que el resto no. Nunca busqué beneficiarme con nada, puesto que si hubiera sido así otra sería mi vida ahora.
"Hice cosas" que no quiero recordar que fueron porque decidí no recordarlas jamás.

(dejé esto guardado, fui a clases, hacer cosas, a verla y retomé este escrito)

Ayer; sin embargo, alguien trajo a la mesa muchos recuerdos e historias que empezaron a abrir viejas y oxidadas heridas dentro de mí. Eso no fue lo importante, lo que más me... *palabra inexsistente* fue su mirada de asombro, incredulidad...
En estos años, la gente que supo de mi pasado cambio su forma de mirarme. Algunos dejaron de hablarme durante mucho tiempo, muchos me miraron con gran decepción, incapaces de creer lo que salía de mi boca.

Le conté en la tarde que nos vimos, puesto que durante la noche de ayer y toda la tarde de hoy no he estado bien. Trataba de evadir su mirada, de despejar y quitar de mi mente esos recuerdos y pesadillas que me acecharon durante mucho tiempo.
Fue una versión descafeinada, puesto que mis anteriores experiencias me indican omitir detalles y generalizar mucho.

Me gustaron y agradecí sus abrazos fuertes, llenos de comprensión, sus besos y su mirada llena de cariño.

Nunca nadie me trató así.
Nadie lo entendió así.

Ni yo.

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